La enfermedad periodontal es la causa principal de pérdida dental en adultos. Te contamos por qué aparece la gingivitis, cómo diferenciarla de la periodontitis y qué tratamientos existen según su gravedad.
¿Te sangran las encías cada vez que te cepillas los dientes o te pasas el hilo dental? ¿Notas las encías inflamadas, más rojas o sensibles de lo habitual? Si te sientes identificado con alguna de estas situaciones, son señales típicas de la gingivitis, la más frecuente y leve de las enfermedades periodontales.
Las enfermedades periodontales son mucho más comunes de lo que solemos pensar, y también más importantes: son la principal causa de pérdida dental en la edad adulta. En España, se calcula que unos 8 millones de personas conviven con algún tipo de enfermedad periodontal, y hasta un 40% de los mayores de 35 años la padece sin saberlo, porque en sus fases iniciales apenas da síntomas. Cuando la inflamación de las encías avanza sin control, puede derivar en periodontitis –conocida comúnmente como piorrea–, afectando al hueso que sostiene los dientes y comprometiendo su estabilidad.
En este artículo te explicamos por qué aparecen la placa y el sarro, cómo reconocer los síntomas de la gingivitis, en qué se diferencia de la periodontitis y qué tratamientos existen según la gravedad de cada caso.
¿Qué es la placa bacteriana y cómo afecta a la salud bucal?
El origen de las enfermedades periodontales está en la placa bacteriana, una película microbiana que se forma de manera constante sobre la superficie de los dientes. Cuando esta placa no se elimina de forma correcta y regular con el cepillado, las bacterias se multiplican rápidamente y provocan que las encías se inflamen, lo que en muchos casos termina dando lugar a la aparición de sangrado de las mismas.
Tanto la gingivitis como la periodontitis (las dos principales patologías periodontales que sufre la población) tienen este mismo origen bacteriano. La diferencia es el grado de avance: mientras la gingivitis afecta únicamente a las encías, es decir, a los tejidos blandos, la periodontitis es un estado más avanzado de la enfermedad, extendiéndose a los tejidos duros que soportan los dientes (hueso y ligamento). En resumen, la periodontitis es, en la mayoría de los casos, consecuencia de una gingivitis que no se ha tratado a tiempo.
El sarro: ¿qué tipos existen y cómo eliminarlo?
Cuando la placa bacteriana no se elimina, puede mineralizarse y convertirse en cálculo dental, lo que conocemos popularmente como sarro. Es una de las principales causas tanto de caries como de enfermedades periodontales, y basta con 24 horas para que la placa oral se empiece a transformar en sarro.
El sarro puede aparecer en cualquier superficie del diente, aunque tiende a concentrarse sobre todo cerca de la raíz. Su textura rugosa favorece que las bacterias se adhieran con más facilidad, y suele reconocerse por su color amarillento. Para prevenir su formación es fundamental mantener una buena higiene oral de manera regular.
Según la zona en la que se acumula, se distinguen dos tipos de sarro:
Sarro supragingival: aparece únicamente en la superficie visible de los dientes y las encías.
Sarro subgingival: se acumula por debajo de la línea de la encía, por lo que es más difícil de detectar a simple vista y supone un mayor riesgo para la salud dental.
Una vez que el sarro se ha formado, ya no puede eliminarse con el cepillado en casa. Es necesario acudir al odontólogo, quien realizará una limpieza dental profesional.
Gingivitis vs. periodontitis
Aunque suelen nombrarse juntas, la gingivitis y la periodontitis no son lo mismo, sino dos fases distintas de la misma enfermedad. La gingivitis es la inflamación de la encía provocada por la placa bacteriana: afecta solo al tejido superficial, no daña el hueso y, con un buen tratamiento e higiene, es completamente reversible.
Cuando la gingivitis no se trata, las bacterias avanzan por debajo de la línea de la encía y comienzan a destruir el ligamento y el hueso que sostienen el diente. En ese momento hablamos de periodontitis: una enfermedad irreversible en el tejido ya perdido y que, si no se controla, termina provocando la movilidad y, finalmente, la caída de los dientes.
Gingivitis
Periodontitis
Encía afectada
Inflamación superficial
Destrucción del hueso de soporte
¿Es reversible?
Sí, reversible con tratamiento e higiene
Puede ser irreversible en el tejido ya perdido
Signo principal
Sangrado al cepillarse
Movilidad dental
Dolor
Poco o ningún dolor
Puede haber molestias al masticar o abscesos
Riesgo de pérdida dental
Bajo, si se trata a tiempo
Alto, si no se controla la enfermedad
Síntomas de la gingivitis
Los síntomas de las enfermedades periodontales pueden ir desde una simple irritación de las encías por acumulación de sarro hasta cuadros de periodontitis avanzados. Presta atención si notas:
Sangrado al cepillarte los dientes o al usar hilo dental, incluso con una presión suave.
Encías inflamadas, enrojecidas o más sensibles de lo habitual al tacto.
Mal aliento persistente (halitosis) que no mejora con el cepillado.
Retracción gingival, es decir, encías que se retiran y dejan más diente a la vista.
Dientes que se mueven o que notas menos firmes al masticar.
Sensibilidad dental, especialmente con alimentos o bebidas frías, calientes o dulces.
Factores de riesgo en el desarrollo de enfermedades periodontales
Existen ciertos hábitos y circunstancias que aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad periodontal. Un estilo de vida poco saludable, con una alimentación rica en azúcares, hace que las personas sean más susceptibles a este tipo de patologías. Entre los factores de riesgo más habituales destacan:
Tabaquismo: afecta a la prevalencia y a la progresión de la periodontitis y, además, dificulta la cicatrización de los tejidos.
Genética: la predisposición hereditaria juega un papel importante en la susceptibilidad a estas patologías.
Mala higiene oral: no realizar una limpieza bucal completa y regular aumenta de forma directa el riesgo de sufrir gingivitis o periodontitis.
Tratamientos más comunes para enfermedades periodontales
El tratamiento que debe seguirse en una enfermedad periodontal varía en función del estado en el que se encuentre. Si la patología está en un estadio inicial, suele bastar con eliminar las bacterias acumuladas mediante una limpieza profesional. Si, en cambio, la enfermedad periodontal está más avanzada, será necesario realizar tratamiento periodontal mediante raspados y, en algunos casos, cirugía periodontal, si se necesitase. En cualquier caso, es un profesional quien debe examinar cada caso particular y avalar el tratamiento más adecuado.
A continuación, tienes un resumen orientativo del tratamiento habitual según la fase de la enfermedad:
Fase / gravedad
Situación clínica
Tratamiento habitual
Gingivitis
Encías inflamadas, sangrado, sin pérdida de hueso
Profilaxis (limpieza dental profesional) y refuerzo de la higiene diaria
Raspado y alisado radicular (limpieza en profundidad bajo la encía)
Periodontitis moderada
Mayor profundidad de bolsas, pérdida ósea más extensa
Raspado y alisado radicular y revisión periódica del avance
Periodontitis grave / avanzada
Pérdida ósea significativa, posible movilidad dental
Cirugía periodontal y, en algunos casos, tratamientos regenerativos
Mantenimiento
Después de cualquier fase de tratamiento
Mantenimiento periodontal periódico para evitar recaídas
Si te sangran las encías al cepillarte, notas las encías inflamadas o te preocupa el mal aliento persistente, no esperes a que las molestias vayan a más. En Clínica Dental Atlántida podemos valorar el estado de tus encías, confirmar si se trata de una gingivitis o de un cuadro más avanzado, y proponerte el tratamiento más adecuado para frenarlo a tiempo. Detectar y tratar la gingivitis en sus primeras fases es la mejor forma de evitar que evolucione hacia una periodontitis.
Preguntas frecuentes sobre las enfermedades periodontales
Si la gingivitis no se trata, la inflamación puede extenderse en profundidad y afectar al hueso y al ligamento que sostienen el diente, dando lugar a periodontitis. En esa fase, pueden aparecer bolsas periodontales, retracción de las encías, movilidad dental e incluso pérdida de piezas dentales. Cuanto antes se trate la gingivitis, más sencillo, rápido y económico suele ser el tratamiento.
Como referencia general, tras un tratamiento de periodontitis suele recomendarse una revisión de mantenimiento cada 3 a 6 meses; en pacientes con encías sanas y bajo riesgo, con una limpieza anual o semestral puede ser suficiente. Tu odontólogo o periodoncista es quien debe fijar el intervalo adecuado según tu situación.
La higiene oral es indispensable para prevenir las enfermedades periodontales, junto con la concienciación sobre los problemas de salud que pueden acarrear si se descuida. Los expertos recomiendan cepillarse bien los dientes después de cada comida, durante un mínimo de dos minutos, y complementar esta limpieza con hilo dental, enjuagues bucales y cepillos interdentales.
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Licenciada en Odontología en la UIC Barcelona en 2002. Protésica dental finalizada en Ramón y Cajal en Barcelona previo a estudiar odontología. Postgrado en prótesis dental de 2002 a 2004 por la UIC. Postgrado en implantología en 2011 en Esi + estage de tres meses en Loma Linda.(EE.UU.)
Número de colegiada: 3901
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