La articulación temporomandibular (ATM) actúa como una bisagra deslizante que conecta la mandíbula (el maxilar inferior) al hueso temporal del cráneo. Esta unión permite tres tipos de movimiento: hacia arriba y hacia abajo, hacia delante y hacia atrás, y hacia ambos lados. Son articulaciones muy complejas y cada persona tiene dos, una a cada lado de la mandíbula justo ante los oídos.
Por lo tanto, si estas articulaciones, formadas por ligamentos y músculos, funcionan perfectamente permiten a las personas realizar los movimientos de masticar, morder, bostezar y hablar. Es decir, la articulación temporomandibular es muy necesaria y se emplea constantemente. Si, por el contrario, no funcionara correctamente, daría lugar a trastornos molestos, e incluso, a veces dolorosos.
















