Durante la gestación surgen dudas sobre qué tratamientos son seguros y cuáles conviene aplazar. El dentista será tu aliado principal durante el embarazo, aunque estas son las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes.
La salud bucodental es uno de los pilares del bienestar a lo largo de toda la vida. Revisarla de forma periódica permite prevenir caries u otras infecciones, así como mantener una buena higiene bucal. Sin embargo, es habitual que surjan dudas específicas: ¿Es seguro acudir al dentista durante el embarazo? ¿Se pueden realizar todos los tratamientos con normalidad?
Aunque el cuidado dental no debe descuidarse en esta etapa, es cierto que algunos procedimientos pueden aplazarse y otros, en cambio, deben realizarse sin demora. Conocer esta diferencia es clave para tomar decisiones informadas y proteger tanto la salud de la madre como la del bebé.
¿Puedo ir al dentista estando embarazada?
Sí. De hecho, acudir al dentista durante el embarazo no solo es seguro, sino recomendable. Lo importante es informar siempre al profesional del estado de gestación y de la semana en la que te encuentras. “Durante el primer trimestre, cuando se está formando la organogénesis del feto, se pueden hacer visitas siempre y cuando no se hagan radiografías. Si se necesita hacer una intervención total, la haremos durante el segundo trimestre, siguiendo, evidentemente, un protocolo específico”, explica la doctora Olga Rebassa, directora de la Clínica Dental Atlàntida.
La medicación será el único elemento que quedará fuera del criterio del odontólogo y se trasladará la consulta al médico de cabecera o ginecólogo que esté llevando el embarazo de la paciente.

¿Qué tratamientos dentales se deben evitar o posponer?
En general, los procedimientos puramente estéticos o no urgentes suelen aplazarse hasta después del parto. Entre ellos:
- Blanqueamientos dentales.
- Inicio de un tratamiento de ortodoncia.
- Colocación de carillas con fines exclusivamente estéticos.
- Cirugías programadas que no revistan urgencia.
“Los tratamientos que no sean urgentes, como los estéticos y las ortodoncias, siempre se recomienda dejarlos para después del parto, cuando estemos en otro capítulo”, afirma la doctora Rebassa, y aclara: “Cuando hablamos de tratamientos urgentes nos referimos a una caries, una endodoncia, una infección o un traumatismo. Todo lo demás puede esperar”.
De hecho, también se evitarán pruebas radiológicas innecesarias. Aunque las radiografías dentales actuales emiten dosis muy bajas y se utilizan medidas de protección, solo se realizan si son imprescindibles para un diagnóstico.
Limpieza dental para embarazadas
Una de las búsquedas más frecuentes es si se puede hacer una higiene dental (tartrectomía) durante el embarazo. La respuesta es sí. La limpieza bucodental no solo es segura, sino recomendable para prevenir complicaciones. “Si existen cuestiones diabéticas o periodontales, un problema muy común durante el embarazo, se debe hacer un seguimiento exhaustivo. Si obviamos ciertas enfermedades periodontales, podrían llegar a cronificarse”. Eso sí, el equipo dental debe conocer la situación de la paciente para adaptar la sesión si fuese necesario.
¿Es posible usar anestesia en una visita al dentista durante el embarazo?
Otra gran preocupación es la anestesia local. En términos generales, determinados anestésicos locales son seguros durante el embarazo cuando se utilizan en las dosis adecuadas. El odontólogo selecciona el tipo de anestesia más apropiado y evita sustancias contraindicadas. En tratamientos urgentes, como infecciones o dolor intenso, no tratar el problema puede ser más perjudicial que aplicar anestesia controlada, por lo que cada caso será analizado de forma individual.

¿Y si tengo una urgencia dental?
Las urgencias deben tratarse. Posponerlas puede generar complicaciones mayores e incluso afectar al bienestar general de la madre. El enfoque actual de la odontología prioriza resolver el problema de forma segura, evitando procedimientos innecesarios, pero sin dejar de tratar procesos infecciosos que puedan poner en riesgo la salud.
“Hay tratamientos que se deben realizar sin demora, porque en el tercer trimestre es necesario evitar cualquier tipo de tratamiento invasivo que pudiera provocar un parto prematuro por la postura de la madre y la presión en la vena cava”, asegura la doctora Rebassa, y recuerda que el segundo trimestre es el momento clave para hacer cualquier visita e intervención.
Olga Rabassa
Directora Clínica Dental Atlàntida
Médico especialista en Prostodoncia, Estética Dental y Rehabilitación Oral Global